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domingo, 10 de octubre de 2010

La relatividad del sistema.

Mohamed tuvo un debut ideal: Independiente le ganó a Racing; eligió a Navarro, la figura, y dio un par de conceptos. Actitud y entrega fue lo único que pidió...

Sillón rojo sangre, reposo ideal para el guerrero que, en realidad, no juega. Sin embargo, está bañado en transpiración. "Y?, grité. Grité mucho porque todavía no nos conocemos tanto", cuenta, con la camisa blanca arremangada, mezclada de adrenalina. El hombre, bronceado en el rostro, con claritos en el cabello, fuma un habano. Apenas dos pitadas; largas, profundas, reconfortantes. "El triunfo es de los jugadores y de la gente? yo estoy para acompañar", lanza Antonio Mohamed, ese personaje, este técnico. Que relativiza el fútbol todo con su imagen, con su repertorio: este juego maravilloso, al final, no es más ni menos que un estado de ánimo. Porque Independiente -este desteñido Independiente que le escapa con sus volátiles argumentos a su inmensa historia- es el mismo que no lanzaba dos, tres pases seguidos días atrás, con Pancho Sá y Chivo Pavoni, con Daniel Garnero, como conductores. El Turco asume (el martes pasado fue la presentación, pero pudo haber sido un día antes, un día después), reúne al plantel y deja sobre la mesa dos conceptos. Apenas dos conceptos: "Lo único que no se negocia es la actitud y la entrega". Y los jugadores se tiran de cabeza para ganarle a Racing en su presentación. "Mi trabajo, en realidad, empieza ahora", dice. Reflexión sugerente del nuevo capitán del barco, que relativiza la función del entrenador. Al menos, en este instante, en este clásico. Cuando las palabras derriban pizarrones.

Aunque algo habrá hecho, como reza esa controvertida declaración. Un par de frases, un par de conceptos y una decisión decisiva, influyente. Determinante para ganar: "Atajás vos, Hilario", le dice al correntino días atrás. "Me dejé llevar por la intuición, lo vi mejor en la semana. Hubo algunas actuaciones muy buenas, como la del arquero. Hilario hizo un partidazo", advierte. Su primera decisión. La debe de estar disfrutando ahora, cuando dice lo que dice, habano en la mano izquierda. O hace un rato, cuando se abraza con su cuerpo técnico como si se tratase de la final del mundo. Con su ayudante Gustavo Lema, por ejemplo: también de impecable traje oscuro. "Yo hago lo que siento. Y esta vez, también, hice lo que sentía. Creía que si agarraba el equipo ahora, ganaríamos el clásico. Y lo ganamos", cuenta Mohamed, que repite esa sensación del estado de ánimo para vivir? para jugar al fútbol. La relatividad del sistema. Cómo cambiar todo sin que cambie nada. "Esto es de los jugadores y de la gente", repite el entrenador, que también mueve algunas otras piezas, no sólo la del arco. Cabrera, otra vez, acá; Parra y Silvera, juntos, al fin; Báez salta a la cancha con Sá y Pavoni y Mohamed hace... lo que siente: a la cancha. Cabezazo, gol y triunfo. Son decisiones.

Aplaudido, respetado, levanta los brazos, grita, gesticula. Sobre todo, en esos momentos en los que Racing parece un vendaval. Aunque sólo parece. Mohamed, ese personaje, este técnico, se viste de hincha por un rato. Delira por Huracán, es cierto. Pero entiende el juego: "Cuando vi esa corrida de Fredes, yo ya pensaba en ir a festejar con todos los jugadores en la esquina del córner el gol que iba a hacer Gómez?". No fue, claro: el volante anduvo confundido. Pero esa sentencia, también, refleja la sensación general: hay días, hay partidos, hay momentos, en que el fútbol no se analiza. Se vive. "Agradezco el apoyo de todos. Apenas tengo una semana de trabajo", cuenta. El Turco ve detrás de la neblina: no se engaña. Independiente sigue siendo el mismo. Aunque algo -muy pequeño, tan importante- debe de haber cambiado. Una palabra, dos conceptos. "La actitud y la entrega no se negocian", describe. Debe de ser eso que cuenta ahora. Lo mismo que les dijo a los jugadores, convertidos en leones, de un día para otro, con hambre de revancha.

11 partidos hace que Independiente no pierde con Racing, con siete triunfos (cuatro consecutivos) y cuatro empates. La última vez que los Rojos cayeron ante la Academia fue en el Clausura 2005: 3-1 en la cancha de Racing. Ahora, hay 22 partidos de ventaja...

2 partidos apenas ganó Independiente en el certamen: ambos por 1 a 0. El otro éxito fue contra Gimnasia, con un exquisito tanto de Leonel Galeano, dirigido por la pareja Sá-Pavoni. La mala campaña suma, además, tres empates y cuatro derrotas.

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